Gestión emocional con los niños y niñas por Pilar Carolina Castelao.

Si hay algo que preocupa no sólo a las familias, sino también a la gran mayoría de los docentes son las emociones y la gestión de las mimas.


Por ello hoy, os traemos un artículo muy interesante que nos ha escrito nuestra compañera y psicóloga, Pilar Carolina Castelao Legazpi.





GESTIÓN EMOCIONAL EN LOS NIÑOS/AS


La gestión emocional es la capacidad para manejar nuestras emociones de forma adecuada, aprendiendo a identificar lo que pensamos, lo que sentimos y asociado a lo anterior cómo nos comportamos, de una forma más adaptativa.

Esta habilidad humana se va desarrollando con nuestro crecimiento psicoevolutivo y es importante cultivarla desde niños.


Algunas pautas para padres para manejar las emociones con sus hijos son las siguientes:


1. Conocer el nombre de las emociones (ej. no vale me siento mal, sino que hay que especificar “rabioso”) y su función (ej. uno se pone muy tenso y tiene ganas de pegar porque está experimentando una emoción que se llama rabia).

2. Reconocer las emociones porque para poder señalar cuál es la que experimento, hay que conocerlas (ej. yo lo que estoy sintiendo ahora es miedo, rabia, etc.).

3. Legitimar la emoción: permitir que experimente la emoción y que la pueda expresar (ej. cuando estamos tristes, está bien llorar).

4. Enseñar estrategias para regular las emociones (ej. cuando estés angustiado/a puedes hablar con mamá y contarle qué te pasa).

5. Reflexionar, enseñarle a pararse a pensar en las emociones que está sintiendo, en qué pasa en su cuerpo a nivel físico, cuáles aparecen, qué pensamientos está teniendo en ese momento (ej. tengo ganas de salir corriendo) y qué acciones lleva a cabo.

6. Enseñar a dar la respuesta emocional que sea lo más adaptativa posible, enseñar recursos. El ser humano puede tener una emoción y no expresarla, inhibirla, pero esta capacidad se va desarrollando, no nacemos con todos los recursos para manejarlas. Ej. el niño de 2 ó 3 años es normal que tenga pataletas, y ante una rabieta se tire al suelo, porque aún no sabe cómo gestionar sus emociones.

7. Darle una narrativa: ej. cariño esto que sientes se llama miedo y por eso estás llorando, porque te has caído por la calle y no te lo esperabas. Es normal, no pasa nada, a todos nos ocurre que cuando tenemos miedo, nos sentimos tensos, más pequeños y podemos llorar. Es completamente normal.


¿Y QUÉ HAY DE LA FRUSTRACIÓN? ¿CÓMO LA PUEDO MANEJAR CON MIS HIJOS/AS?


La frustración es una habilidad que nos hace más humanos e inteligentes. Sobreproteger supone quitarles a los niños oportunidades de que experimenten y de que elaboren recursos ante la vida. Aprender de los errores es el camino para el conocimiento y para la vida en general. Inteligencia no es solo tener conocimientos, sino también y sobre todo las habilidades y recursos para la vida. Esto pasa – entre otras cosas - por enseñar a los niños a conocerse a sí mismos, a quererse, a reaccionar consigo mismos y en las interacciones sociales, a escuchar a los demás, y a razonar.

Las cosas no siempre salen como nos gustaría o querríamos. Por eso es fundamental conseguir trabajar la rabia que nos da que no nos hayan salido las cosas como nos gustaría, y saber canalizarla a través del esfuerzo y la dedicación para conseguir alcanzar eso que queremos. Es fundamental enseñar a los niños en la constancia y en transformar su rabia en esfuerzo.


¿Qué es recomendable hacer como padres para ayudarles a manejar su frustración?

1. Ser un buen ejemplo (modelado): que la conducta que les enseñemos sea la adecuada, porque los niños copian a sus adultos de referencia (los principales suelen ser el padre y la madre). Si cuando a ti no te sale algo, te enfadas, chillas…, no te ha de sorprender que tu hijo haga luego lo mismo.

2. Criar en la importancia del esfuerzo, de la rutina, de la constancia, para conseguir que algo nos salga. Es aconsejable apuntarles a actividades deportivas para ayudarles a aprender a esforzarse, preferiblemente en grupo para ayudarles también a trabajar las normas, los límites o el trabajo en equipo.

3. No razonar cuando esté enfadado (extinción):La respuesta que demos cuando algo no le ha salido o ha habido un cambio de plan y el niño se está enfadando va a ser muy importante. Si está medio tranquilo, habrá que explicarle: “no pasa nada, hemos cambiado el plan, otro día haremos lo que tú querías hacer”. Pero si grita, patalea, muestra estallidos de rabia y su respuesta emocional es desproporcionada, será primordial que el niño vea que con ese comportamiento no consigue absolutamente nada, que no demos marcha atrás de tal forma que el niño se salga con lo que quería y tenga nuestra atención, sino todo lo contrario. Habrá que indicarle: “cuando dejes de llorar/patalear, será cuando papá y mamá te hagan caso”. Una vez se le haya pasado el berrinche, será cuando tendremos que razonar con él.

4. No dramaticemos nosotros cuando haga algo mal. En la vida, las cosas no siempre salen como deseamos, frecuentemente nos equivocamos en algo o nos sale mal algo. Hay que relativizar los fracasos. Por ejemplo, si se ha equivocado al hacer los deberes, habrá que decirles “te has equivocado y no pasa nada, ahora tendrás que ver cómo lo arreglas”. Es útil enseñar a los niños, empleando el humor, qué han aprendido del fracaso.

5. Enseñarle a esperar (paciencia). Cuando nos llame y no sea una situación de peligro, no acudir inmediatamente, sino indicarle: “espera unos minutos, ahora papá y mamá no pueden, en un ratito te van a atender”. Ir incrementando conforme crece los tiempos de espera y también ir dejándole que haga cada vez más cosas solo.


¿Cómo sé si mi hijo/a tiene una buena tolerancia a la frustración?

Será signo de que ha adquirido una buena tolerancia a la frustración cuando ocurra que:

ü Haya un cambio de plan y no se enfade o el enfado dura unos pocos minutos hasta que es capaz de razonar

ü El enfado no le lleve a evitar la situación cuando falla (por ejemplo, vuelve a sentarse a hacer los ejercicios de matemáticas cuando falla)

ü Cada vez protesta menos o sus protestas duran menos

ü Es capaz de escuchar con atención incluso cosas que no le gustan

ü Si juega con niños mayores o adultos, se esfuerza y no dice “como yo soy el pequeño, dejadme ganar”, siendo además capaz de seguir las reglas o de echar otra partida, aunque haya perdido.


Este artículo ha sido elaborado por la Psicóloga General Sanitaria

Pilar Carolina Castelao Legazpi, col. Nº M – 34413.


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Esperamos que os haya resultado interesante y de ayuda, no dudéis en contactar con Pilar si os surgen dudas, en la cabecera y la firma tenéis toda la información de contacto necesaria.


¡Muchas gracias!

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